jueves, 23 de junio de 2011

Día 19, miércoles 22 de junio

Hola a todos. Lo que prometía ser una etapa dura pero de transición al final resultó ser bastante movidita. Hoy tocó madrugón (a las 6:45 h) para recuperar el tiempo perdido en la etapa de ayer. Como está siendo habitual en el viaje, uno de los integrantes del grupeto provocó, con sus rituales mañaneros, un pequeño retraso, pero a las 7:45 h estábamos en ruta.

Como primer destino teníamos el principado de Mónaco, tierra de los Grimaldi, a unos 300 km de Pavia. Llegamos a eso de las 10:30 h. Las vistas que tiene desde lo alto de la montaña ya merecen la parada, pero como somos unos cotillas bajamos al meollo, e incluso circulamos por una parte importante del circuito urbano del gran premio de F1, realizando una parada técnica en el puerto deportivo. En esta ciudad te das cuenta de lo pobre que eres, se ve riqueza allá por donde mires: joyas, coches, yates, etc. Se debía de estar preparando una buena, porque estaban engalanando todos los barcos y estaban montando unos escenarios que quitaban el hipo.


Después de una visita al principado de aproximadamente 1 hora y media, continuamos la ruta a través de la costa azul con una temperatura perfecta, con mucho tráfico y por una carretera muy sinuosa. En cuanto nos fuimos alejando de la costa en sentido Marsella, la temperatura aumentó hasta los 32 ºC, con mucho bochorno, lo que hizo el viaje un poco infernal.

Desde la salida de Mónaco empezó el espectáculo de Malonis. Parecía el Guadiana. Desaparecía por sus paradas debidas a los "microsueños" y volvía a aparecer sin darse cuenta de que nos había adelantado en un peaje, lo que le obligaba a ir rápido pensando que iba detrás. Para colmo, se fue en dirección Lyon, lo que le supuso dar una buena vuelta importante. De los 1200 km previstos para la etapa, durante 800 estuvo “missing”.

Pucho y yo fuimos a un ritmo bueno, con medias de 110-120 km/h, lo que nos habría permitido llegar a San Sebastián a las 21:30 h, ducharnos y darnos un homenaje. Pero no contábamos con la última sorpresa que nos tenía preparada Malonis. Llevaba diciendo todo el viaje que su moto, desde que marcaba 0 de autonomía, todavía debía hacer bastantes kilómetros; ayer finalmente lo comprobó: sólo hace 30 km más. Cuando Pucho y yo estábamos a punto de reanudar la marcha tras haber realizado el último repostaje del día, a 250 km de San Sebastián (previamente nos habíamos puesto los trajes de agua, por lo que parecíamos gemelos), recibimos la llamada de socorro de Malonis. ¡Hasta en eso tuvo suerte! Si hubiéramos reanudado la marcha no habríamos visto la llamada hasta llegar al punto de destino, y se habría quedado tirado sin gasolina en el peaje anterior a donde nos encontrábamos, es decir, 25 km más atrás. Allá fuimos Pucho y yo de "Safety Motorbike", no de muy buen humor, con una garrafa de emergencia. ¡Estábamos de foto! Encima hicimos la gambada en la autopista para cambiar de sentido, lo que nos acarreó algún problemilla. Cuando llegamos a junto de Malonis no dijo nada, pero se le veía humilde.


Reemprendimos la ruta, un poco más rápido de lo normal, y al final llegamos a San Sebastian sobre las 11 h, yendo directamente a cenar. Nos costó encontrar un restaurante con la cocina abierta, pero finalmente en la zona vieja nos dimos un buen homenaje. ¡Qué bien se come en España! Después de cenar buscamos un hotel y encontramos el Astoria 7 sobre las 2 de la mañana. Nos fuimos a dormir bastante cansados.

Esto ha sido todo por hoy, un saludo.

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