martes, 21 de junio de 2011

Día 17, lunes 20 de junio

Hola a todos. Hoy hemos descansado bastante bien y no hemos madrugado demasiado. Además, Pucho y yo tuvimos que esperar sobre una hora a que Malonis encontrara una lavandería, tiempo que aprovechamos para dar una vuelta por el centro de la ciudad: ayuntamiento, catedral, etc., que estaban a tope. Luego Malonis nos llamó y nos acercamos a su encuentro, en el lugar donde habíamos dejado las "burras", que ayer se quedaron en la calle.

Cuando estuvo reunificado el grupo, nos dirigimos al museo de la BMW (Bayerische Motoren Werke, fábricas bávaras de motores), visita obligada al ser la Meca de cualquier motorista que tenga esta marca. Por desgracia, el lunes estaba cerrado, aunque pudimos ver el edificio nuevo que han construido, ¡impresionante! (ya sé que es mi palabra preferida en este viaje, pero no encuentro otra que lo describa mejor), es como un museo. Finalmente comimos en el propio edificio (la comida estaba realmente buena) y compramos unas cosillas.


Después de comer nos acercamos al "Olympiapark", sede central de las instalaciones donde se celebraron las olimpiadas en esta ciudad en el año 1972, y subimos a la torre de telecomunicaciones "Olympiaturm", que tiene un mirador a 185 m de altura desde donde se puede divisar toda la ciudad de Munich, que es totalmente llana y súper extensa, con muchos parques. Finalizada esta visita, nos dirigimos al "Allianz Arena", estadio de fútbol donde juegan los equipos de la ciudad y que, como curiosidad, tiene un recubrimiento exterior que cambia de color en función del equipo que juegue.

De vuelta al hotel pasamos por un concesionario de motos de BMW. ¡Menuda tienda, daban ganas de comprarlo todo! Por fin me compré un nuevo traje de aguas (¡se acabó el sufrimiento!) y Pucho compro unos tornillos que le faltaban "a la moto". Cuando llegamos al hotel nos pusimos nuestras mejores galas y salimos pitando dispuestos a hacer las últimas compras (con poco tiempo, porque aquí cierran a las 8 clavadas); al final no compramos nada. A partir de esta hora comenzó la ronda de cervecerías: Spaten, Franziskaner, acabando en la espectacular Hofbräuhaus, donde cenamos. En esta cervecería se venden diariamente 18.000 litros de cerveza y los más míticos del lugar tienen su propia jarra de cerveza que guardan en unas estanterías con candado.


Después de cenar tomamos algo más en otro local y para el hotel a dormir. Esto ha sido todo por hoy, un saludo.

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